Analizamos lo que esta pasando con WhatsApp

Recientemente, la compañía de tecnología WhatsApp actualizó su política de privacidad y uso de datos personales; cambios que entrarán en vigor a partir del 15 de Mayo, generando resistencia en los consumidores a lo largo del mundo y poniendo en el centro de la discusión los datos de los usuarios. Estos nuevos lineamientos indican que los datos de los usuarios de WhatsApp podrán ser compartidos a Facebook bajo condiciones que no han sido claramente comunicadas al público general.

El debate y la reacción global que ha resultado demuestra una mayor conciencia sobre el valor de la privacidad para los usuarios digitales, llevándolos a evaluar otras aplicaciones de mensajería instantánea como Telegram o Signal. Pero ¿cómo funcionan estas aplicaciones? Cada una de ellas cuenta con ventajas y desventajas que vale la pena discutir.

Signal, al igual que Whatsapp, protege los mensajes,  cifrándolos de extremo a extremo, es decir no son visibles o accesibles para ningún tercero . La gran diferencia, sin embargo, es que Signal no asocia el número telefónico que se utiliza para abrir una cuenta, a ninguna identidad. Esto garantiza, desde la privacidad por diseño, que no sea posible perfilar usuarios a partir del uso de la herramienta. Signal no cuenta con datos de “back up” en la nube como si lo hace WhatsApp, lo que permite concluir que la información del usuario es almacenada únicamente en su dispositivo. Sin embargo, ante un crecimiento súbito de usuarios y considerando que Signal es una organización sin ánimo de lucro, deberá demostrar que cuenta con la infraestructura y capacidad técnica suficiente para garantizar la seguridad, disponibilidad y estabilidad de su plataforma.

Telegram, que recientemente afirmó haber alcanzado los 500 millones de usuarios activos, ofrece funcionalidades similares a las de WhatsApp como mensajes, imágenes, audios, videos y llamadas. Ofrece recursos adicionales como editar o borrar mensajes ya enviados, notificar capturas de pantalla o la misma autodestrucción de los mensajes después de un lapso. A diferencia de Signal, Telegram asocia el número de celular con la identidad del usuario y recolecta datos relacionados con los contactos del usuario suscrito. Tampoco cuenta con un mecanismo de cifrado de extremo a extremo para todos los chats, sólo algunos que podrán ser seleccionados por el usuario, creando un control limitado de la privacidad.

Si bien las alternativas están a la orden del día, el fenómeno de WhatsApp se ha mantenido al margen de Europa. Los países miembros de la Unión Europea y del Reino Unido se rigen bajo las regulaciones del Reglamento General de Protección de Datos (o GDPR, por sus siglas en inglés) y son los únicos exentos de los cambios en las políticas de WhatsApp. Esto llama la atención, pues sugiere que estos cambios propuestos no se ajustan a las exigencias de GDPR.

Más allá de analizar las nuevas políticas de aplicaciones como estas, se deben identificar nuevos modelos que prioricen la privacidad del usuario. Como proveedores de confianza y seguridad en ecosistemas digitales, ponemos la privacidad y seguridad de los datos de nuestros usuarios en el centro. Celebramos que la transformación digital de la sociedad ha llevado a que el consumidor se interese en mayor medida por las características propias de la arquitectura de seguridad de una aplicación, asuntos que hace algunos meses estaban relegados a discusiones técnicas o de nicho. Resaltamos cómo esta dinámica en torno a las aplicaciones de mensajería revela la importancia de implementar principios de seguridad y privacidad en el diseño de la arquitectura tecnológica de una aplicación, lo cual ha sido incorporado en los principios guías que orientan la construcción de SoyYo.